Uso de criptomonedas para promover la inclusión financiera

El creciente papel de las criptomonedas en la inclusión financiera es un hito importante en la economía moderna, especialmente en regiones y comunidades donde el acceso a los servicios bancarios tradicionales es limitado.

Según el Banco Mundial, alrededor del 31% de la población mundial, unos 1.700 millones de adultos, carece de cuenta bancaria.

La mayoría de estas personas viven en países en desarrollo y a menudo quedan excluidas de los sistemas financieros tradicionales debido a la pobreza, la distancia, los bajos niveles educativos y la discriminación de género. Aquí es donde entra en juego la criptomoneda, que ofrece una oportunidad para la inclusión financiera.

Las criptomonedas permiten realizar transacciones financieras directamente, sin intermediarios.

Los usuarios sólo necesitan un teléfono inteligente y una conexión a Internet para interactuar con las criptomonedas, lo que puede facilitar el acceso a los servicios bancarios en las zonas más aisladas del mundo.

El coste de las transacciones financieras también suele ser inferior en el caso de las criptomonedas que en el de las transacciones bancarias tradicionales.

Esto es especialmente importante en el caso de las transferencias transfronterizas, en las que las comisiones pueden alcanzar entre el 5% y el 10% del valor de la transacción. Por el contrario, las criptomonedas como Bitcoin permiten a los usuarios enviar dinero casi instantáneamente y a un coste mínimo a cualquier parte del mundo.

Por último, pero no por ello menos importante, las criptomonedas y la tecnología blockchain permiten servicios financieros innovadores como los microcréditos, los préstamos entre iguales y los seguros, haciendo accesibles los productos financieros a quienes son rechazados por los sistemas tradicionales.

Sin embargo, es importante señalar que la promesa de utilizar criptomonedas para promover la inclusión financiera aún no se ha cumplido plenamente.

Las criptomonedas siguen siendo relativamente complejas e incomprensibles para la mayoría de la gente, y su volatilidad y falta de regulación implican riesgos significativos.

Sin embargo, a medida que la tecnología evoluciona y las interfaces de usuario se simplifican, las criptomonedas pueden desempeñar un papel cada vez más importante en la promoción de la inclusión financiera.